Vida para mi vida, eso es lo que me aporta cada obra que interpreto, cada nuevo personaje que llevo a escena y que me evade de esta realidad que no entiendo.
LA
NIÑA QUE RIEGA LAS ALBAHACAS,
fue
todo un descubrimiento para mí, pues nunca me había transformado en un
personaje de cuento. Mi papel, un de
duende alegre y chicharachero, que junto con otros seis más, ponían el colorido y la chispa a una obra que
hizo respirar la magia en toda la sala. Mi
grupo de Teatro “escándalo”, un total de
dieciséis personajes sobre un escenario,
que implicaron a los presentes a
sentirse parte de este mundo infantil
que dejamos atrás hace mucho tiempo. Sin lugar a dudas, la mayor
recompensa para mí, fue ver las caras de los niños alucinando, sin pestañear y
con sus bocas abiertas, sintiéndose uno más de aquel bosque encantado. Me gustó la experiencia, y espero tener de nuevo la oportunidad de volver
a repetir la experiencia.
Con
UN VESTIDO DE NOVIA…QUE TRAE COLA, el cambio de registro fue enorme pero si hay
algo que me gusta de esta afición mía por
la farándula, es el verme en personajes tan distintos y desarrollarlos
satisfactoriamente. Mi papel, una mujer madura
que lleva una “cruz” a sus espaldas y que soluciona todo con rezos y una petaca que
lleva en su bolso. Una comedia divertida, donde todos los personajes pusieron su mejor toque de humor para llevarla a cabo.
La nota triste en la representación de esta obra fue la muerte de mi padre, una semana antes del estreno. La tristeza me acompaño ese día, pero también su recuerdo me dio la seguridad que necesitaba.
EL TEATRO, una vez más forma parte de mi vida y
sinceramente ¡ME GUSTA!
Agustina Antelo.


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